El actor descubrió el atolón durante el rodaje de la película Rebelión a bordo, y su deslumbrante entorno, con aguas cristalinas y un aislamiento natural, lo llevó a tomar la decisión de comprar la isla, imaginando un refugio personal en ella.
Con el correr de los años, la isla ha incrementado su perfil en relación a la investigación científica y la conservación del medio ambiente. Las tortugas verdes, que utilizan sus playas para la reproducción, regresan al atolón para hacer sus nidos y poner sus huevos.
Diversos proyectos han sido implementados para preservar el ecosistema de Tetiaroa y estudiar la biodiversidad local. Uno de los agentes principales en estas iniciativas es la Tetiaroa Society, organización enfocada en la investigación, la conservación y la protección de la cultura polinesia.
Por otro lado, en 2014 se inauguró The Brando, un resort de lujo ubicado en el atolón que promueve un turismo sustentable.
La isla desempeña un rol fundamental en la reproducción de las tortugas verdes, cuyas hembras llegan a las playas para anidar y depositar sus huevos. Posteriormente, luego de la eclosión, las crías emergen hacia el océano.
Los investigadores que llevan a cabo el monitoreo en la zona han documentado una notable actividad reproductiva. En una de las temporadas analizadas, se identificaron 113 hembras reproductoras, 161 nidos y más de 15.600 crías que lograron iniciar su travesía hacia el mar.
Las labores de conservación buscan proteger las playas utilizadas por estas especies y mitigar las amenazas que podrían comprometer el ciclo reproductivo de las tortugas.










