Este dato proviene de la edición de septiembre de su encuesta LatAm Fund Manager Survey, la cual incluyó a 30 administradores de fondos que gestionan aproximadamente 90.000 millones de dólares en total.
El estudio es altamente relevante en el mercado, dado que ofrece una visión sobre cómo los principales actores regionales se están posicionando y cuáles mercados, sectores y estrategias consideran más atractivos.
En relación a Argentina, cerca del 30% de los participantes manifestó tener una perspectiva “neutral” sobre los precios de los activos en el corto plazo. Aproximadamente un 27% prevé una mejora, mientras que cerca del 7% mantiene una postura pesimista. La conclusión de Bank of America es cautelosa: las expectativas respecto a Argentina son “positivas a neutrales”.
Así, esta percepción no implica un optimismo generalizado, pero indica que la mayoría de los asesores no anticipa un deterioro significativo de los activos locales.
La encuesta posiciona a Argentina en un lugar “intermedio” dentro del contexto latinoamericano. Existe una disposición para reconocer una posible mejora en los precios, pero la convicción aún no alcanza el nivel que se observa en el caso de Brasil. Además, se ha notado un cambio en comparación con agosto; el porcentaje de inversores que preveía una mejora en los activos argentinos era entonces más alto, rondando el 33%, mientras que la visión neutral era del 23%. En septiembre, parte de ese optimismo parece haberse transformado en una postura de “wait and see”.
La encuesta sugiere que los grandes fondos no están abandonando su perspectiva constructiva sobre Argentina, aunque no han incrementado de forma notable las expectativas de aumento en los activos locales. Se enfatiza que, ante los riesgos políticos y macroeconómicos aún presentes, predomina una posición selectiva.
En términos regionales, el contexto es favorable para Argentina. La encuesta de septiembre indica un resurgimiento general del apetito por el riesgo en América Latina. Alrededor de dos tercios de los inversores planean incrementar su exposición a acciones regionales en los próximos seis meses, la cifra más elevada desde junio de 2025 y superior al promedio histórico.
Simultáneamente, el porcentaje neto de administradores que se arriesga más de lo habitual llegó al 17%, alcanzando el nivel más alto desde marzo de 2026. Este aumento en la asunción de riesgos se acompaña de condiciones de liquidez favorables; un 73% de los encuestados considera que la liquidez del mercado es buena o muy buena.
No obstante, los gestores no han renunciado completamente a su posición defensiva, manteniendo un nivel promedio de efectivo del 6%, superior al promedio histórico del 5,5%. Esto significa que, si bien están aumentando su exposición a activos de riesgo, continúan conservando liquidez para aprovechar eventuales correcciones.
Pese a la mejora del ánimo en la región, Brasil se posiciona como el destino principal para las inversiones. Casi el 70% de los inversores considera que el mercado brasileño superará al mexicano en los próximos seis meses, y un 73% espera que el índice Bovespa finalice 2026 en 180.000 puntos o más, en contraste con solo el 34% que anticipaba ese nivel en agosto. Lo más destacado es que el 46% proyecta al índice brasileño en al menos 200.000 puntos hacia fin de año, una perspectiva que no existía en la encuesta anterior.
El optimismo está respaldado por expectativas de nuevas reducciones de tasas. Un 83% de los encuestados vaticina al menos un nuevo recorte de 25 puntos básicos por parte del Banco Central de Brasil durante 2026, y aproximadamente la mitad anticipa una flexibilización monetaria aún mayor. Para que este ciclo de recortes se intensifique, los administradores destacan como condiciones esenciales la disminución de las expectativas de inflación, la mejora del panorama fiscal y la reducción de la incertidumbre política.
Bank of America tiene una visión particularmente optimista sobre este proceso, esperando recortes de 25 puntos básicos en cada reunión hasta diciembre de 2027.
Este entusiasmo hacia Brasil no elimina la cautela electoral; solo el 30% de los encuestados considera adquirir acciones brasileñas en los niveles actuales antes de conocer el resultado de la primera vuelta, y un 27% incrementaría su exposición únicamente después de una corrección de precios. En total, un 57% estaría dispuesto a comprar antes de las elecciones, aunque una parte significativa de este grupo exige un punto de entrada más atractivo. El resto prefiere esperar los resultados de la primera vuelta o el final del proceso electoral.
Esto ilustra una característica central del actual posicionamiento regional: los fondos creen que existen oportunidades, pero aún condicionan sus decisiones al precio de los activos y a la evolución política.
Dentro de las carteras, los sectores con mayor sobreponderación son el financiero y de servicios públicos, seguido por energía y materiales. En el extremo opuesto, consumo discrecional, consumo básico y servicios de comunicación presentan las posiciones más reducidas en relación a los índices de referencia.
La estrategia de calidad continúa siendo la preferida para los próximos seis meses, aunque las acciones con alta volatilidad y beta elevada avanzaron hasta el segundo lugar, indicativo del resurgimiento del apetito por el riesgo. La búsqueda de calidad implica priorizar compañías con balances sólidos, ganancias predecibles y capacidad para atravesar escenarios adversos. Sin embargo, la creciente demanda de acciones con alta beta muestra que algunos fondos buscan maximizar una eventual subida del mercado.
El riesgo externo más significativo para las acciones de América Latina es un incremento en las tasas de interés de Estados Unidos, seguido de un fortalecimiento del dólar, conflictos geopolíticos y una desaceleración en la economía estadounidense. Esta preocupación es importante, dado que la mayoría de los encuestados espera que el dólar se aprecie durante 2026. Un dólar más fuerte y tasas estadounidenses elevadas suelen disminuir el atractivo relativo de los mercados emergentes, encarecer el financiamiento y ejercen presión sobre las monedas regionales. Sin embargo, el hecho de que los fondos estén aumentando su exposición al riesgo en América Latina a pesar de este contexto sugiere que su confianza se basa fundamentalmente en factores internos, como la posibilidad de recortes de tasas, las valuaciones, las mejoras en los resultados empresariales y los cambios políticos en cada país.










