La colocación de sal gruesa en la base del inodoro contribuye a mantener esa zona más seca y limpia, aprovechando las propiedades deshidratantes de la sal para absorber la humedad.
Este ingrediente puede aplicarse de manera puntual alrededor de la base para ayudar en la absorción de la humedad superficial. En baños con escasa ventilación, donde el vapor y las gotas de agua tienden a acumularse, la sal actúa como un complemento útil en la limpieza.
Además, hay quienes optan por este método para controlar la humedad en las juntas cercanas al piso.
Los expertos señalan que no es necesario recurrir a este truco a diario, aunque su aplicación ocasional resulta beneficiosa, sobre todo después de realizar la limpieza del baño o cuando se observa que el piso alrededor del inodoro continúa húmedo.










