Bajo el esquema denominado “30 por 30”, ambas naciones intercambiarán listas de bienes con el fin de explorar posibles reducciones en los aranceles. La iniciativa busca identificar qué productos estadounidenses y chinos podrían beneficiarse de aranceles diferenciados y más bajos.
Esta decisión se inscribe en el marco de la constitución de una Junta de Comercio Estados Unidos-China, de naturaleza intergubernamental, que servirá como un espacio institucional permanente para abordar temas de intercambio bilateral y coordinar mecanismos que faciliten el comercio.
Las negociaciones han comenzado a mostrar avances tangibles. Las delegaciones de ambos países han aprobado los primeros listados de bienes equivalentes, empleando los registros aduaneros y los flujos comerciales proyectados de 2024 como base de referencia para evaluar el intercambio en cuestión.
Es importante señalar que el acuerdo no contempla una reducción inmediata de los aranceles, ya que los porcentajes deberán ser definidos y aplicados a través de los procesos legales internos de cada país.
El acuerdo incluye un régimen estricto de supervisión y revisión. En este contexto, los equipos técnicos de ambas economías se encargarán de auditar el flujo de las mercancías seleccionadas y podrán sugerir modificaciones a los listados. Para evitar fluctuaciones, cualquier recalibración se limitará a una revisión anual, permitiendo la inclusión de nuevas categorías de bienes en el futuro.
“Las futuras reducciones arancelarias que involucren los productos de las dos listas aprobadas se determinarán e implementarán de conformidad con los procesos legales internos de cada parte”, menciona el acuerdo.
El documento sobre los procedimientos operativos, que también fue establecido este domingo, define que la misión general de la Junta de Comercio será “optimizar el comercio bilateral”.
Aunque la agenda inmediata de esta nueva Junta se centrará en gestionar las exenciones sobre los 30.000 millones de dólares en bienes de cada país, el objetivo de Estados Unidos y China es aprovechar esta mesa permanente para formalizar acuerdos más amplios que faciliten el comercio bilateral.
La Junta estará compuesta por funcionarios de ambos gobiernos, bajo la dirección de los representantes de mayor rango designados por cada país. La delegación estadounidense estará encabezada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el representante comercial, Jamieson Greer; en tanto, Pekín será representado por el viceprimer ministro, He Lifeng. Cada delegación técnica se encargará de elaborar los dictámenes y propuestas finales.
El trabajo de los delegados no se limitará a la administración de las listas arancelarias. También se les permitirá formar comisiones de trabajo especializadas, destacando la creación de una mesa dedicada a la agricultura, un sector crucial para facilitar el intercambio de materias primas y alimentos entre las dos potencias.
Los delegados podrán presentar propuestas a los representantes si consideran que hay medidas que pueden optimizar el comercio entre ambas naciones. Además, tendrán la capacidad de tratar otros temas que puedan influir en las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China.
El calendario de trabajo prevé varios niveles de reunión: los coordinadores principales se reunirán según sea necesario para discutir las propuestas elaboradas por los delegados, quienes deberán mantener encuentros, ya sean físicos o virtuales, al menos una vez cada tres meses. El personal técnico también se reunirá periódicamente para apoyar las labores de los delegados, con la flexibilidad de ajustar la frecuencia de los encuentros según lo demanden las circunstancias de la Junta.









