En este escenario, la “Mesa de la Vivienda”, que engloba a representantes de la construcción, desarrolladores y trabajadores de la Uocra, expresó su “apoyo” a estas medidas con el fin de promover el crédito hipotecario en el país.
“Establecer las condiciones adecuadas para que el crédito hipotecario crezca de manera sostenida es fundamental para la recuperación de nuestro sector, dinamizar el mercado y facilitar el acceso a la vivienda”, señalaron a través de un comunicado.
La sostenibilidad es un aspecto clave para que el financiamiento pueda sostenerse en el tiempo, como lo destacó Gustavo Weiss, presidente de la Cámara de la Construcción, en una conversación reciente.
Weiss afirmó que la iniciativa “va en la dirección correcta”, pero advirtió que no logrará revivir la industria a menos que se mantenga a largo plazo. “Hemos solicitado financiamiento a largo plazo. Los bancos necesitan desprenderse de las hipotecas a través de fondos de esta naturaleza. Si bien el anuncio es un paso en esa dirección, el volumen de créditos es limitado. Se estiman alrededor de 13.000 créditos hipotecarios tomando como referencia un valor de u$s 100.000”, explicó.
“Actualmente, el crédito promedio es de aproximadamente u$s 75.000 (cerca de $ 100 millones), con un plazo de 23 años y una tasa del 7%”, detalló el economista Federico González Rouco.
“En el año pasado se emitieron 44.000 créditos, y para este año se anticipa que esa cifra se reduzca a cerca de 30.000. La nueva medida podría sumar 20.000 a esa cantidad”, expuso sobre el posible impacto de la medida.
Respecto a la posibilidad de revitalizar la actividad, Weiss señaló que los fondos destinados se aplicarán a viviendas ya existentes, tanto nuevas como usadas. “No se registrará una reactivación del sector a menos que esto se sostenga con el tiempo, ya que eventualmente se agotará el stock disponible”, advirtió.
Desde la consultora MAP resaltaron que la medida avanza hacia la solución de uno de los problemas estructurales del crédito hipotecario argentino: la falta de financiamiento a largo plazo. También subrayaron que la iniciativa “no impactará sobre el resultado fiscal”, dado que se trata de inversiones provenientes de ANSeS.
Con respecto a la magnitud del impacto, señalaron que “no desencadenará una explosión del crédito”, aunque podría contribuir a mantener y activar gradualmente un mercado que ha mostrado signos de desaceleración.
En otro orden, acerca del costo del financiamiento, se mencionó que el nuevo fondeo podría generar una expansión monetaria indirecta, ayudando a aliviar parte de la presión sobre las tasas de interés.
Por otro lado, el Gobierno está apostando a que la concesión de rutas a manos privadas y su transferencia a las provincias genere un mayor movimiento en la obra pública, la cual ha sido afectada por la situación nacional.
“Se busca transferir la mayor cantidad posible a las provincias, pero estas solo están interesadas en asumir rutas de gran relevancia. Se trata de tramos relativamente cortos”, afirmó Weiss, quien además indicó que “generalmente, los gobiernos provinciales carecen de recursos para gestionar rutas nacionales. Las provinciales también se encuentran en mal estado”.
En este contexto, se anticipa que el sector de la Construcción mantendrá su actividad “igual que hasta ahora hacia fin de año”.
Según el índice Construya, en lo que va del año, la construcción ha experimentado una caída del 0,5%, con una disminución del 0,8% en julio y un retroceso interanual del 6,5%.
De acuerdo con datos del INDEC, la actividad también mostró un descenso mensual del 0,9%. En este sentido, el sector se encuentra un 20% por debajo de los niveles históricos de 2022.
En cuanto al empleo, Weiss no prevé cambios significativos en lo que resta del año. Los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino y del Ministerio de Trabajo indican una pérdida neta de entre 62.300 y 65.000 puestos de trabajo registrados, mientras que la Cámara y Uocra estiman que la cifra ascendería a 130.000 si se consideran los empleos indirectos y de contratistas.










