A medida que los simpatizantes se aglomeraban cerca de las entradas principales del estadio, la tensión fue en aumento. El primer grito de protesta fue el potente cántico: “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo…”. Algunos hinchas, visiblemente frustrados, mostraron su disposición a pasar de las palabras a la acción, lo que llevó a intervención de la seguridad del estadio. Videos en redes sociales mostraron forcejeos entre algunos socios y el dirigente Ramiro Álvarez.
El descontento no solo se centró en la crítica situación deportiva, sino que en medio de los insultos, el público unificó su reclamo para que Ramón Díaz, un apreciado ídolo de la institución, regrese. “Cantemos todos para que vuelva Ramón…” resonó en el ambiente.
Además, los hinchas dirigieron su malestar hacia los jugadores. A pesar de que varios son recientes refuerzos y otros fueron apartados por decisiones dirigenciales, muchos en el plantel han acumulado fracasos recientes. Eliminaciones dolorosas, derrotas en superclásicos y oportunidades perdidas para clasificar a torneos internacionales alimentaron el descontento general: “La camiseta de River se tiene que transpirar”.
Los cánticos también abrieron paso a un claro mensaje sobre el ciclo de Eduardo Coudet. Silbidos previos al partido marcaron el creciente descontento, el cual se volvió más contundente tras la eliminación, con un pedido unánime para concluir el proceso del entrenador.
Aunque la incertidumbre rodea la situación, anoche Coudet decidió cancelar la conferencia de prensa habitual y se reunió con los principales responsables del club en el vestuario, donde se habría acordado que este jueves se daría a conocer su decisión. El plantel tiene previsto un entrenamiento para esta tarde, en preparación para el partido del próximo domingo contra Banfield, pero todas las miradas estarán puestas en saber si Coudet continuará al frente del equipo o si Marcelo Escudero toma las riendas nuevamente.
Con la reciente eliminación, River atraviesa un segundo semestre preocupante, incluso con dificultades para clasificar a la próxima Copa Libertadores. La caída en la Copa Argentina frente a Aldosivi, la serie de seis derrotas consecutivas en el torneo local que constituye la peor racha del club en el profesionalismo, junto a la eliminación por penales ante Independiente Santa Fe, han marcado 45 días de angustia para el equipo de Núñez.










