Los datos proporcionados por la Subsecretaría de Producción Agropecuaria y Forestal, basados en los registros del Indec y el Senasa, indican que el volumen de ventas al exterior también se encuentra en crecimiento, con un despache de 1.312 toneladas, lo que representa un aumento del 8% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Argentina es reconocida a nivel mundial por su tradición en la exportación de estos productos, que se caracterizan por cumplir con altos estándares de calidad. Según reportes de la Secretaría de Agricultura, los principales destinos de sus exportaciones incluyen Dinamarca, Japón, Chile, Austria y Macedonia del Norte, mientras que el resto se destino a países como Suecia, Rusia, Arabia Saudita, Costa Rica, Perú, Colombia, Uruguay, Ecuador y México.
Un punto destacado para el sector fue el reciente logro de Argentina al cumplir con la totalidad de la cuota sin arancel de 333 toneladas de huevo entero y yema asignada al bloque, pocos días después de la entrada en vigor del Acuerdo Mercosur-Unión Europea.
Asimismo, mencionaron que los ovoproductos más exportados en 2026 son el huevo entero, la yema y la albúmina en polvo, que se utilizan en la industria alimentaria de mayonesas, panificados, budines, pastas y helados, entre otros.
La producción de huevos representa una fuente de proteína de altísima calidad, accesible y versátil para la preparación de alimentos, con una distribución predominante en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Salta, lo que convierte a esta actividad en un motor de empleo y desarrollo regional en todo el territorio nacional.
Santiago Perea, secretario de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (Capia), enfatiza la importancia de la planificación en el sector: “El acuerdo del Mercosur ayuda, pero esto no es consecuencia del acuerdo. Para poder vender más, primero hay que disponer de la mercadería. Por ende, muchos años antes tuviste que haber decidido producir más”.
Perea considera que el aumento en los indicadores es resultado de “una decisión estratégica sectorial que apunta a crecer mirando al mundo, que es la única opción que tiene hoy la Argentina”.
A diferencia de otros productos cárnicos, Perea subraya que la demanda de huevo es global, ya que “todos consumen algo tan básico como el huevo”, evitando las restricciones que pueden existir con el cerdo o la carne vacuna en países con normativas religiosas. Además, destaca el creciente interés en el consumo de huevos por parte de quienes optan por no consumir carne.
A nivel nacional, la producción de huevos es una actividad generadora de dinamismo, con una amplia base territorial centrada en las provincias mencionadas anteriormente. El sector es una fuente continua de trabajos y arraigo para la población.
Las cifras son contundentes: “Nosotros tenemos 162 millones de gallinas en producción”, afirma Perea. “Estamos hablando de aproximadamente 50 millones de cajones de 360 huevos cada uno [18.000 millones de huevos]”.
En este contexto, surge la pregunta sobre el potencial de crecimiento de la matriz exportadora. “Se puede exportar bastante más de lo que exportamos actualmente. La Argentina tiene un enorme potencial; depende de nosotros cuánto queramos abastecer al mundo. Obviamente no existe el infinito, pero casi no tenemos techo”, asegura Perea.
A pesar de que las inversiones en el sector se mantienen, en su mayoría financiadas con fondos propios debido a la escasez de crédito, desde la Cámara advierten que la competitividad internacional se ve afectada por la burocracia local. “Aparecen los problemas internos de siempre: el costo argentino, la competitividad y otras cuestiones que te acercan o te alejan de los mercados”, reflexiona Perea.
Finalmente, él sostiene que se han creado las condiciones propicias para el crecimiento. “El consumo sigue creciendo en el mundo”, concluye, enfatizando que los límites para el sector avícola argentino no dependen de la demanda externa, sino de los desafíos internos.










