Durante el último mes, argentinos que visitaron las principales ciudades de Brasil notaron una sorprendente cantidad de camisetas de la selección argentina de fútbol en vitrinas, puestos callejeros y en la indumentaria de los brasileños, especialmente entre los jóvenes. Este fenómeno, impensable hace unas décadas, se puede atribuir en parte al éxito de la albiceleste y la atracción que genera Lionel Messi, así como a los problemas que ha enfrentado el equipo brasileño. Sin embargo, son varios los factores que han llevado a esta revolución que despierta admiración en “territorio enemigo”. La relación entre argentinos y brasileños, aunque marcada por una admiración futbolística mutua, ha cambiado notablemente. A principios de los años 2000, pocos eran los que se atrevían a lucir la camiseta del país vecino. En Brasil, existen aficionados que valoran la capacidad de los hinchas argentinos para alentar a su equipo en las malas, algo poco común en el contexto brasileño. Históricamente, los argentinos han admirado el “jogo bonito”, desde los días de Pelé y Garrincha hasta los actuales talentos como Neymar. Sin embargo, apoyar a la selección de otro país, dejando de lado la propia, no es un acto menor. Recientemente, una encuesta realizada por AtlasIntel reveló que el 33,6% de los brasileños que no apoyarán a su selección en el próximo Mundial prefieren alentar a la Argentina, posicionándose así en el primer lugar de preferencias. A continuación se encuentran Corea del Sur, con un 15,7%, y Portugal, con un 9%. Los datos son relevantes al considerar las diferencias regionales en Brasil, donde la Argentina alcanza un notable 57,4% de apoyo en el Nordeste, mientras que en el Sudeste solo el 12,2% se inclina por la selección argentina. Esto revela un dato curioso: la preferencia por Corea del Sur entre muchos jóvenes brasileños no está relacionada con el fútbol, sino con la influencia de la cultura pop surcoreana. Entre las generaciones más adultas, como los Baby Boomers, la inclinación por Argentina es notable, alcanzando el 40,6%. Esta conexión puede explicarse por la desilusión con el rendimiento de la selección brasileña tras una época gloriosa que culminó en 2002. La transición de algunos brasileños hacia el apoyo por la Argentina no siempre se debe a los resultados, sino a un cambio en la percepción de la pasión y el compromiso. Vinícius Sandrini, un joven de San Pablo, describió su desencanto con la selección brasileña, señalando que ya no se sentía representado por los jugadores. Por el contrario, se sintió atraído por el estilo y la entrega de los argentinos. Otro seguidor, Junior Marques, reveló que su amor por Argentina nació durante un partido del Mundial de 1998, y describe cómo compartir su pasión con argentinos lo ha hecho sentir parte de una comunidad. Reside actualmente en Buenos Aires y está decidido a continuar apoyando al equipo albiceleste en su búsqueda de títulos. Pese al respeto que encuentran, Vinícius y Junior también han enfrentado críticas de otros brasileños. Comentaron que algunos no comprenden su elección y los descalifican. Sin embargo, ambos coinciden en que cada uno tiene derecho a elegir a su equipo. Incluso figuras del fútbol brasileño han comentado sobre esta tendencia. Endrick, delantero del equipo nacional, enfatizó cómo la falta de éxito de Brasil en las competencias recientes ha influido en la lealtad de los jóvenes hacia la selección argentina. Mientras tanto, Vinícius se prepara para seguir a la Argentina desde su hogar en San Pablo, mientras que Junior busca consolidar su identidad argentina en Buenos Aires, ambos anhelando ser parte de una comunidad mayor que trasciende fronteras.
Nº Edición: 98










