Singapur, con poco más de seis millones de habitantes, se establece como la puerta de entrada al sudeste asiático, habiendo importado bienes por US$503.736 millones, posicionándose como el 16° mayor importador a nivel global.
La participación argentina en este intercambio comercial es mínima, representando solo el 0,01% de sus compras, lo que se traduce en US$44,3 millones en 2025, según se desprende de un informe de la consultora Endógena.
Por su parte, Japón ya es un destino importante para varias exportaciones argentinas, entre las que se destacan pescados, crustáceos, cereales, oleaginosas, aluminio y productos manufacturados, según la Cancillería. Mientras el Mercosur ocupa el cuarto lugar en términos de origen de importaciones de Japón, es relevante que el 91% de estas exportaciones provienen de Brasil. Con la reapertura del mercado japonés a la carne bovina argentina, la nación sudamericana tiene la oportunidad de aumentar su presencia en este mercado.
El canciller, Pablo Quirno, subrayó la relevancia de los acuerdos comerciales firmados recientemente, indicando que Argentina ha pasado de contar con tratados equivalentes al 10% del PBI mundial al actual 30%. “La meta de Cancillería es llevar la cobertura de acuerdos al 50% del PBI mundial en el mediano plazo y al 80% en los próximos cuatro años”, detalló.
El tratado Mercosur-Singapur, que fue promulgado a mediados de septiembre a través de la Ley 27.819, representa el primer acuerdo del bloque con una nación del sudeste asiático. Este convenio busca mejorar la previsibilidad regulatoria y crear mejores condiciones para la inversión. Incluye la reducción progresiva de aranceles para una amplia gama de productos, con eliminaciones inmediatas en ciertos casos y plazos de hasta 15 años para otros.
Dentro de los términos del acuerdo, se abordan áreas como el intercambio de bienes y servicios, inversiones, compras públicas, propiedad intelectual, comercio electrónico y el apoyo a pequeñas y medianas empresas.
Para Argentina, esta alianza permitirá exportar productos a Singapur con arancel cero, lo que representa una gran oportunidad para aumentar las ventas de alimentos, bienes agrícolas, manufacturas y servicios. Actualmente, los productos más exportados hacia Singapur son pescados, crustáceos y moluscos, con ventas por US$14,5 millones en 2025, lo que representa el 32,8% del total exportado a ese mercado.
Además, la carne bovina congelada se presenta como uno de los productos con mayor potencial para incrementar las ventas en Asia, según la consultora Endógena, que estima un margen adicional de US$8 millones. Argentina ya ha comenzado a incursionar en este segmento, exportando US$4,66 millones de carne bovina deshuesada refrigerada en 2025, lo que representa un crecimiento del 17% interanual.
El vino también muestra un notable potencial de expansión, dado que el año anterior se exportaron US$1,54 millones de vino fraccionado a Singapur, y con el nuevo acuerdo de libre comercio, las proyecciones podrían llegar hasta los US$7 millones.
Otros productos agroindustriales, como leche en polvo, frutas y miel, también podrían aumentar sus exportaciones hacia el país asiático, según lo indica Endógena.
Por otro lado, Argentina volverá a exportar carne bovina a Japón, un mercado de alta exigencia y gran valor, tras más de 20 años de restricciones. Este anuncio se realizó durante una visita oficial de autoridades de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, junto al Servicio Nacional de Sanidad, Calidad y Agroalimentaria (Senasa), a Tokio.
Japón importa carne bovina por más de US$3000 millones al año. El país había prohibido las importaciones de carne bovina argentina a principios de la década de 2000 tras un brote de fiebre aftosa, reabriendo en 2018, pero solo para cortes provenientes de la Patagonia, zona libre de la enfermedad. Ahora, ha permitido la importación de carne de todo el territorio nacional.
Los envíos de carne hacia Japón iniciarán tras una auditoría del sistema sanitario argentino por parte de las autoridades niponas, que revisarán los protocolos y determinarán qué frigoríficos estarán habilitados para exportar.
Maximiliano Díaz, director de la consultora Endógena, destacó que una de las claves de esta apertura es que Japón impone normas sanitarias rigurosas. Aseguró que cumplir con estos requisitos puede generar ventajas en otros mercados exigentes, como Europa. Sin embargo, advirtió que esta apertura comercial debe ir acompañada de políticas que fomenten el aumento de la producción. “Si no hay una política doméstica que respalde al productor primario, como líneas de financiamiento y una revisión de la carga tributaria, la apertura a mercados como Japón podría agravar la demanda frente a una oferta que no se expande, afectando los precios internos”, advirtió.










