El pomelo es una fruta que a menudo forma parte de los desayunos de quienes optan por incorporar jugos naturales o frutas frescas desde la primera hora del día. No obstante, su ingesta puede provocar interacciones con ciertos medicamentos, alterando la cantidad que el fármaco logra ingresar al organismo. Así lo aclaró el cardiólogo Jorge Tartaglione, quien enfatizó que el inconveniente no radica en la fruta en sí, sino en su combinación con determinados tratamientos. “Es saludable, pero no combinado con los medicamentos”, afirmó. El experto destacó que la interacción no se limita solo a los jugos frescos, sino que también puede ocurrir al consumir la fruta entera o productos elaborados con ella, como la mermelada de pomelo. Por lo tanto, recomendó revisar el prospecto de los medicamentos y consultar al médico que los prescribió antes de realizar cualquier modificación en la dieta o en el tratamiento. Tartaglione explicó que el pomelo puede interferir con una enzima intestinal que juega un papel crucial en el metabolismo de ciertos medicamentos. Esta interferencia puede resultar en que una mayor cantidad de fármaco acceda a la circulación, elevando así su concentración en el cuerpo. “¿Qué hace el pomelo? Liquida a la barrera y el medicamento entra en forma entera”, ilustró el cardiólogo sobre cómo se produce este mecanismo. En el caso de algunos medicamentos, advirtió que esta interacción podría llevar a un aumento del nivel del fármaco de hasta 12 veces. El cardiólogo hizo énfasis en los medicamentos que se utilizan para controlar el colesterol, mencionando en particular a la simvastatina, cuya concentración en el organismo puede aumentarse significativamente al combinarse con pomelo. “Si vos consumís pomelo a la mañana para tomártelo, lo incrementás 12 veces y esto puede llegar a ser tóxico”, señaló. Adicionalmente, reflexionó sobre tratamientos para problemas cardíacos, como la amiodarona, la cual es utilizada en casos de arritmias. En este sentido, recomendó a quienes la ingieren que consulten con su cardiólogo antes de consumir pomelo. Esta precaución también se aplica a algunos medicamentos para la hipertensión, ya que un aumento en su concentración podría ocasionar caídas excesivas de presión arterial. Además, hizo referencia a tratamientos que reciben pacientes trasplantados, alertando sobre el riesgo de alterar las dosis adecuadas de sus medicamentos. Otro aspecto que se abordó fue la duración del efecto del pomelo en relación a la toma de medicamentos. Tartaglione explicó que, en situaciones de interacción, separar el consumo de la fruta y la ingesta del medicamento durante algunas horas no garantiza evitar el problema. “No es que me tomo el jugo, espero un tiempito y después me tomo el medicamento”, advirtió. El efecto del pomelo sobre el mecanismo intestinal puede prolongarse hasta aproximadamente 24 horas, por lo que no bastaría con tomar la pastilla y luego consumir el jugo una hora después. La mejor práctica depende del tipo de medicamento y debe ser discutida con un profesional de la salud. El médico también destacó que este fenómeno es exclusivo del pomelo y no debe extrapolarse a otros cítricos. En cuanto a la tendencia de tomar agua con limón por la mañana, aclaró: “No, solamente el pomelo”. La advertencia sobre la interacción no se limita únicamente al clásico jugo de pomelo del desayuno. Tartaglione subrayó que puede haber interacciones asociadas a diferentes formas de consumir la fruta, ya sea el pomelo entero, el jugo fresco o la mermelada. Esto no implica que todas las personas que consumen medicamentos deban eliminar el pomelo de su dieta; la recomendación dependerá de cada fármaco y su posibilidad de interacción. “Esto no es para que te asustes, sino para que lo consultes con un médico”, concluyó Tartaglione.
Nº Edición: 98










