El Servicio Nacional de Aduanas de Chile fue responsable del tránsito de 427 mil camiones el año pasado, transportando 6,5 millones de toneladas entre Argentina y su país vecino. Gracias a este intercambio, se generó un valor total de US$1.700 millones en productos importados, provenientes de diversas zonas.
A pesar de que el Paso a Chile por Uspallata no es la única opción para acceder al vecino país, las alternativas, como el Paso de Jama, implican costos adicionales. Este último, por ejemplo, añade R$ 14.000 por camión a raíz de la mayor distancia y las difíciles condiciones del terreno, un costo que se traduce en más de 4 millones de pesos argentinos.
La NTC, la organización que representa a las empresas de transporte brasileñas, ha estado expresando su preocupación respecto a las inclemencias climáticas que interrumpieron las exportaciones. Danilo Guedes, vicepresidente de Relaciones Internacionales de la entidad, destacó la gravedad de la situación: “La acumulación de nieve es tan grande, la mayor en los últimos 30 años, que las autoridades argentinas aún no han podido despejar las carreteras”.
Guedes también mencionó que al otro lado de la cordillera, Chile ha realizado trabajos para limpiar las rutas; sin embargo, se prevé que el flujo de camiones se regularice en al menos 10 días.
El empresario del sector considera la situación alarmante y la cuantificó: “Estimamos que todos estos camiones detenidos representan una pérdida de R$ 100 millones para las empresas brasileñas, sumando los costos de viáticos diarios, retrasos en las entregas, seguros, productos perecederos dañados y desperfectos en los camiones”.
Además, advirtió sobre la critica situación en la que se encuentran muchos camioneros brasileños, quienes están atrapados en aduanas y depósitos en condiciones desfavorables. “Los empresarios brindamos apoyo y asistencia a nuestros empleados, pero la infraestructura no puede soportar a tanta gente. Hay escasez de baños y asistencia médica para los conductores y sus acompañantes”, concluyó Guedes.
La NTC está supervisando la situación de cerca y se mantiene en contacto con las autoridades chilenas y argentinas para formar un grupo de trabajo conjunto, que busque agilizar el retorno a la normalidad.
A través de esta situación, la cordillera no solo representa un desafío geográfico, sino también un obstáculo económico, resaltando la influencia del fenómeno climático El Súper Niño en la región.










