“Vivimos en una mentira financiera permanente por culpa de Caputo y Milei”, afirmó en referencia al ministro de Economía, Luis Caputo, y al Presidente.
Para Maslatón, el movimiento actual no representa un derrumbe comparable con los mínimos de octubre de 2021, sino una etapa de ajuste posterior a la suba que ubica entre 2021 y 2025. “Argentina hoy está para abajo. Correctivamente”, sostuvo al describir un proceso que, a su juicio, aún no concluyó.
El analista señaló que la baja podría extenderse durante los próximos meses, aunque descartó un regreso a los valores de aquel piso. Su horizonte para un cambio de ciclo tiene una fecha concreta: “Vamos a tener un piso en noviembre del 27 y los años siguientes van a ser buenísimos”, aseguró.
En su diagnóstico, el esquema del Gobierno interviene sobre el precio del dólar, el costo del dinero y el financiamiento estatal. Según afirmó, ese control altera las señales que deberían surgir del mercado.
“El mercado financiero te marca la economía general anticipadamente”, dijo al relacionar la evolución de los bonos, el riesgo país y la bolsa con sus proyecciones para la actividad.
Maslatón consideró que contener la inflación mediante el tipo de cambio no es una solución duradera. También sostuvo que el sistema beneficia a quienes operan con títulos públicos y tasas de interés, mientras traslada el costo al resto de la población, de acuerdo con su interpretación de la política oficial.
Al repasar antecedentes, el abogado mencionó las políticas de José Alfredo Martínez de Hoz y trazó paralelismos con decisiones de los gobiernos de Raúl Alfonsín, Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri. Para él, un punto de quiebre fue la instauración del cepo cambiario en noviembre de 2011, junto con la aplicación de tasas elevadas para desalentar la compra de dólares.
Maslatón sostuvo que entre 2003 y 2011 hubo un régimen de tipo de cambio libre y flotante, al que atribuyó condiciones propicias para el crecimiento, aunque aclaró sus diferencias ideológicas con el kirchnerismo. Su propuesta consiste en desarmar las restricciones: “La libertad cambiaria implica libertad de acceso al mercado, comprar y vender sin límite, y además que el precio se fije libremente”, planteó.
La corrección que prevé incluiría un aumento de la inflación y una licuación de las obligaciones nominadas en pesos. Maslatón evitó definir ese eventual movimiento como una devaluación y prefirió describirlo como una depreciación de la moneda frente al dólar.
En ese sentido, vinculó el escenario con la expansión de la deuda pública y aseguró que las obligaciones argentinas crecen USD 300 millones por día.
Su evaluación económica también derivó en un pronóstico político. Maslatón afirmó que las decisiones del Gobierno condicionaron las posibilidades del Presidente de buscar la reelección. “El daño que hizo con su política económica es irreversible. Yo no creo que vaya a ganar, queda claro. Para mí está terminado el gobierno”, sostuvo al referirse a las elecciones presidenciales de 2027.
El abogado ya había expresado una definición tajante sobre la continuidad de la gestión: “Para mí está terminado el gobierno”, dijo. Al proyectar una eventual sucesión, mencionó a Axel Kicillof, Sergio Massa, Hernán Lacunza y Patricia Bullrich como figuras que podrían participar de la discusión política.
Más allá de quién resulte electo, Maslatón consideró que la próxima administración deberá revisar las políticas cambiaria, monetaria y de endeudamiento. “La necesidad pública va a empujar ese cambio”, afirmó, aunque sostuvo que esa modificación podría no estar entre los planes iniciales de los dirigentes.










