Esta información fue proporcionada por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), organizaciones que representan a empresas responsables del 48% de las exportaciones argentinas.
Gustavo Idígoras, presidente de la entidad, comentó que “el flujo de ingreso de divisas muestra un año normal en términos históricos, en donde la comercialización de trigo, girasol y maíz ha sido firme”. Además, añadió que “el inicio de la cosecha de soja entre mayo y junio está ratificando que vamos a tener un año estable y bastante estandarizado en cuanto a ingreso anualizado de divisas en todos los meses”.
Idígoras también aseguró que “no vemos ningún tipo de modificaciones o condiciones excepcionales que puedan modificar este ritmo de divisas”. Explicó que las diferencias en comparación con el año anterior se deben principalmente a los precios internacionales y a un programa excepcional de divisas instaurado en octubre pasado, el cual contribuyó a una acumulación de divisas en esos meses.
Para el año 2026, se proyecta que el sector agropecuario liquide un total de USD 35.375 millones. Es relevante señalar que la agroindustria representa más del 70% del total exportado por la mayoría de las provincias en términos de valor, según destacó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
En 2025, el sector alcanzó exportaciones por USD 51.369 millones, según los datos del Indec. Este monto representó el 59% del total de las exportaciones argentinas, aunque se situó 10 puntos porcentuales por debajo del récord alcanzado en 2020 y 2021. A pesar de ello, el valor exportado en 2025 es el tercer registro más alto de la historia, tan solo superado por los años 2021 y 2022.
La BCR subrayó que, en términos absolutos y por provincias, Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba lideran las exportaciones. Juntas, estas provincias exportaron USD 58.786 millones en 2025, de los cuales USD 40.642 millones correspondieron a productos agroindustriales, concentrando así el 67,5% del total de las exportaciones argentinas y el 79,1% de las ventas externas del sector agroindustrial.
Se anticipa que la disminución progresiva de las retenciones, anunciada a principios de junio, seguirá favoreciendo las exportaciones del sector. Por ejemplo, para el trigo y la cebada, se implementó una reducción de los derechos de exportación que pasaron del 7,5% al 5,5%.
Asimismo, se establecieron nuevas tasas para diferentes productos derivados de estas cadenas —incluyendo harinas, almidones y otros subproductos industriales— con alícuotas que varían entre el 1% y el 3,5%, dependiendo del producto. En el caso del poroto de soja, la alícuota actual del 24% disminuirá de manera gradual, bajando al 21% en diciembre de 2027 y al 15% en diciembre de 2028, comenzando el nuevo esquema en enero de 2027.
Para el aceite de soja, la reducción también se iniciará en enero de 2027, con alícuotas actuales que oscilan entre el 18% y el 22%, las cuales se ajustarán a un rango de entre el 11% y el 14% hacia finales de 2028.
Respecto al maíz y el sorgo, algunas partidas quedarán exentas de derechos de exportación, mientras que otras verán su carga impositiva reducirse del 8,5% al 5,5% a finales de 2028. En lo que respecta al girasol, el decreto contempla una reducción gradual de los derechos de exportación para semillas, aceites y otros productos derivados, estableciéndose que ciertas variedades de semillas quedarán exentas, y que las alícuotas para el aceite de girasol pasarán de entre el 2,5% y el 4,5% en 2026 a un rango de entre el 1% y el 3% hacia fines de 2028.










