La actuación de la Selección frente a los africanos fue destacable. Aunque el 3-0 final no reflejó la complejidad del partido, las intervenciones de Lionel Messi resultaron determinantes. Además, el equipo mostró un notable crecimiento tras el primer gol de la Pulga, evidenciando momentos de altísimo nivel durante la etapa inicial.
Por esta razón, el técnico oriundo de Pujato optará por realizar los cambios mínimos. En el lateral derecho, Nahuel Molina tomará el lugar de Gonzalo Montiel, quien presenta ligeras molestias que ameritan precaución. Recientemente, se había especulado con un posible ingreso de Nicolás González en lugar de Thiago Almada, pero este último se mantendría en el once inicial. En defensa, Cristian Romero y Lisandro Martínez continuarán, mientras que arriba, Lautaro Martínez acompañará a Leo, con Julián Álvarez preparado para ingresar con entusiasmo. ¿Será esta la última oportunidad del Toro de iniciar en el último encuentro?
El desafío contra Austria representa una buena prueba para la Scaloneta, que no está habituada a competir con selecciones europeas. Lo que se ha observado en el Mundial es que los equipos del Viejo Continente presentan un estilo de juego que recuerda al de la Champions League, caracterizado por transiciones veloces, agresividad en ataque, una sólida presencia física y algunas falencias defensivas. Será interesante observar cómo se adapta Argentina a este contexto. Las sensaciones antes del partido son favorables: si los mediocampistas logran conectar adecuadamente, podrían surgir oportunidades peligrosas debido a los espacios disponibles.
Una de las debilidades de la Scaloneta parece ser la recuperación del balón una vez que el adversario ha superado la primera línea de presión. Por ende, un oponente con buena posesión del balón podría representar un mayor riesgo que uno que actúe con rapidez. Alexis Mac Allister, el mediocampista más retrasado, destaca por su capacidad de recuperar balones más por astucia que por fuerza. Las decisiones del volante de Liverpool serán cruciales para limitar el crecimiento del ataque austríaco.
Desde que Scaloni asumió, ha dirigido 96 partidos, de los cuales solo 7 han sido contra selecciones europeas, lo que equivale al 7,3 por ciento. Afortunadamente, el balance es positivo: ha conseguido 4 victorias y 3 empates.
El primer resultado fue un empate 2-2 frente a Alemania en octubre de 2019, con goles de Lucas Ocampos y Lucas Alario. En segundo lugar, se registró un 3-0 en la Finalissima contra Italia, en Londres, donde anotaron Lautaro Martínez, Ángel Di María y Paulo Dybala. Días después, la Scaloneta goleó 5-0 a Estonia en Pamplona, con todos los goles marcados por Messi.
Los cuatro últimos encuentros se disputaron en Qatar 2022: un 2-0 a Polonia (goles de Alexis Mac Allister y Julián Álvarez), un 2-2 ante Países Bajos (goles de Nahuel Molina y Messi), un 3-0 a Croacia (con dobles de Álvarez y uno de Messi) y un 3-3 contra Francia (con dos goles de Leo y uno de Di María).
“Es prácticamente imposible jugar contra los europeos. Tenés que agarrar a alguno que quede libre o que no juegue la Nations League, aunque enseguida ese que no juega ya hace amistosos con otro europeo. Entonces, a nosotros nos queda América, Centroamérica, algún asiático o africano. Nos tenemos que mover en esos lados y no siempre el destino es cómodo. Es la realidad. Pero es lo que tenemos”, señaló Scaloni en una oportunidad.
Otro aspecto relevante a considerar es el inusual horario del mediodía. Los futbolistas de élite rara vez compiten a esa hora, lo que alterará sus rutinas. Para hoy, se anticipa un despertar y un desayuno más temprano de lo habitual. Para adaptarse, Scaloni organizó cuatro entrenamientos a lo largo de la semana en este mismo horario. Sin embargo, el clima no será un inconveniente, ya que el moderno estadio de Dallas cuenta con techo cerrado y aire acondicionado.
Más allá de la eventual clasificación que permitiría un mayor descanso en el último partido, el encuentro contra Austria se presenta como una medida para evaluar la posición de la Scaloneta ante un rival de mayor relevancia. Argentina llega con confianza plena, un Messi en gran forma y un funcionamiento que brinda razones para el optimismo. Si logra imponerse, no solo dará un paso importante hacia los 16avos de final, sino que también enviará un mensaje claro al resto de los aspirantes.










