A partir de hoy, los importadores deberán depositar en efectivo ante las aduanas chinas alícuotas que varían entre el 80,8% y el 99,2%, dependiendo del margen de dumping asignado a cada empresa, de acuerdo con lo indicado por el Ministerio de Comercio de China.
Estas sanciones comerciales son resultado de una investigación por competencia desleal que comenzó el 7 de enero sobre el diclorosilano importado desde Japón. La pesquisa oficial concluyó que existían prácticas que perjudicaban la producción local de este insumo.
Las acciones represivas son una contestación a las prácticas de dumping y se suman a las tensiones diplomáticas existentes entre ambas naciones. Además, la investigación reveló que las importaciones de este químico habían generado “prácticas de dumping que causaron un perjuicio significativo a la industria” china, según lo expuesto por el ministerio.
Es importante destacar que estos aranceles son provisionales y que la investigación por dumping permanece abierta. El impacto de dichas sanciones cobra relevancia dada la posición predominante de Japón en el suministro global de diclorosilano, un componente crítico en la fabricación de semiconductores, que se utiliza para generar capas aislantes de nitruro de silicio en los procesos de microfabricación.
El conflicto tecnológico también se ve influido por tensiones diplomáticas que se iniciaron en noviembre de 2025, cuando China tomó medidas en respuesta a que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, sugiriera una posible intervención militar en defensa de Taiwán. Es relevante mencionar que China considera a la isla, que cuenta con un gobierno democrático, como parte de su territorio y ha reiterado que no descarta el uso de la fuerza para asegurar su control.









