La idea de Served surgió de una inversión inicial de apenas 5.000 dólares en equipos comprados online, una noche de charlas y vino con un amigo, y la ausencia de un plan claro. Tras doce años de mantenerse alejado del circuito profesional, Roddick ha encontrado nuevamente su lugar en la escena mediática, esta vez con un micrófono en lugar de una raqueta. Según estimaciones de Forbes, su podcast ha generado cerca de 4 millones de dólares en ingresos publicitarios en el último año.
Cuando Roddick anunció su retiro en el US Open de 2012, la industria de los podcasts aún no estaba bien establecida. La televisión tampoco lo atraía: el circuito de la ATP implicaba reanudar los viajes que lo habían desgastado en su etapa competitiva. Con 32 títulos de individuales, nueve años dentro del top diez y más de 20 millones de dólares en premios, decidió optar por una vida más tranquila.
Se trasladó a Charlotte, Carolina del Norte, para estar más cerca de la familia de su esposa, la modelo y actriz Brooklyn Decker. Invertía en propiedades comerciales, lideraba una fundación y se dedicaba a cuidar de sus hijos. Pasó tanto tiempo fuera del ojo público que, cuando conoció a Mike Hayden —su futuro socio—, la esposa de Hayden no lo reconocía. “¿Andy quién?”, relató Hayden en una entrevista.
Fue Hayden quien vio el potencial. Con experiencia en televisión deportiva, propuso a Roddick combinar sus trayectorias para crear un podcast en video. Tras una noche de copas, decidieron comprar equipos y darle vida al proyecto.
Served se lanzó en enero de 2024, ocupando un nicho que había sido poco explorado. Los análisis de tenis eran, hasta ese momento, breves y limitados. El podcast se enfocó en conversaciones extensas, aportando contexto y opinión fundamentada. La experiencia de Roddick como ex número uno del mundo se unió a la trayectoria periodística de su copresentador, Jon Wertheim, con antecedentes en medios reconocidos. La visibilidad del programa creció cuando Tennis Channel adquirió los derechos para su emisión por cable.
El gran impulso llegó en marzo de 2025, cuando Rafael Nadal participó en una conversación exhaustiva tras su retiro. Desde entonces, el podcast experimentó un crecimiento significativo en ventas publicitarias, alcanzando más de 2 millones de dólares en el segundo año, según Forbes.
A finales de 2024, Served firmó un contrato con una reconocida red de podcasts para la distribución y comercialización de su contenido. Sin embargo, las limitaciones del acuerdo llevaron a que se decidiera disolverlo antes de tiempo. Al recuperar la independencia, el equipo incorporó nuevos integrantes al área comercial y lanzó un programa derivado conducido por la ex campeona de Grand Slam Kim Clijsters. Los ingresos se duplicaron nuevamente, alcanzando un promedio mensual de descargas y visualizaciones de 2,2 millones, con una audiencia considerable fuera de Estados Unidos.
Este éxito le dio a Roddick una posición sólida para regresar a la televisión. Esperó a que sus hijos crecieran lo suficiente para viajar cómodamente y se preparó para familiarizarse con el circuito actual. Sin embargo, estableció una condición: cualquier trabajo televisivo debía respetar la frecuencia de publicación de Served. “Teníamos que asegurarnos de que Served fuese lo suficientemente grande como para que quien quisiera contratarme no pensara que tendría voz ni voto”, afirmó.
Al mismo tiempo que el podcast prosperaba, Roddick generó casi un millón de dólares adicionales a través de proyectos en televisión y cine. Entre ellos, figura su papel en The Dink, una película producida por Ben Stiller, estrenada en Apple TV en julio de 2025.
La decisión de actuar no fue sencilla para Roddick, quien había rechazado la propuesta en varias ocasiones, convencido de que las apariciones de deportistas en el cine suelen ser decepcionantes. Sin embargo, Stiller lo convenció al asegurarle que no se trataba de un cameo, sino de un rol importante: su personaje es el rival de la infancia del protagonista en una decisiva partida de pickleball. A pesar de haber trabajado junto a Jake Johnson, Roddick prefiere no conocer la opinión de su esposa sobre su actuación. “No dejaré que Brook la vea. Si dice algo que me parezca malo, eso me arruinaría”, aseguró.










