En una entrevista, el ex presidente del Banco Nación afirmó que “en el dólar tenés dos cosas: la demanda y el precio”. En este sentido, enfatizó que el reciente aumento en el valor del dólar es principalmente atribuible a factores de demanda, en lugar de un desmoronamiento del precio.
Melconian explicó que las tensiones sobre el dólar no son en exclusiva consecuencia de la coyuntura electoral, sino que ya existían, aunque estaban enmascaradas por la entrada de divisas provenientes de Vaca Muerta y del sector agropecuario. “El dólar ya se viene moviendo,” alertó, explicando que los argentinos siguen comprando dólares debido a diversas razones.
Asimismo, el economista destacó la falta de confianza en la moneda local como un fenómeno arraigado en la cultura argentina, y se refirió irónicamente a la contradicción de ciertos líderes que promueven el uso del peso, tras haber resguardado sus ahorros en dólares.
Según Melconian, las opiniones de los dirigentes cambian una vez que asumen responsabilidades y se enfrentan a los desafíos que presenta la dolarización, un giro que refleja una dificultad inherente en la aceptación del peso como divisa.
Además, subrayó que el verdadero problema radica en la escasa aceptabilidad del peso como moneda, una situación que puede entenderse a partir de la historia inflacionaria del país y la actual dinámica de gestión. Melconian fue contundente al señalar que la política cambiaria carece de una visión a futuro clara. “Hoy la Argentina no se sabe si quiere la bimonetariedad, la dolarización, la pesificación… y va para adelante,” expresó.
Para el economista, esta ambigüedad genera una incertidumbre en el mercado, ya que sin una dirección definida respecto al modelo monetario que adoptará el país, es complicado generar confianza. También criticó al Gobierno por “distraer” a la población con indicadores secundarios, como la inflación mayorista, cuando el verdadero reto consiste en recuperar la confianza en la gestión económica. “Le hace mal esto al Presidente,” concluyó.
Melconian planteó que el Gobierno se enfrenta a cuatro metas que son incompatibles: acumular reservas, sostener el dólar a $1500, reactivar la economía y disminuir la inflación, advirtiendo que será necesario priorizar solo algunas de estas.










