Para comprender la controversia, es necesario retroceder al 18 de enero, cuando Senegal y Marruecos se enfrentaron en la final en Rabat. El encuentro se encontraba igualado sin goles cuando, en el tiempo de descuento, el árbitro sancionó un penal a favor del equipo local, lo que provocó la protesta del conjunto senegalés, que se retiró temporalmente del campo y demoró la reanudación del juego por unos 14 minutos.
Al regresar, el partido continuó y Brahim Díaz erró el penal para Marruecos. En el tiempo suplementario, Pape Gueye anotó el gol que otorgó a Senegal la victoria por 1-0 y su segundo título continental.
La celebración fue acorde con la magnitud del logro. El 20 de enero, miles de personas se volcaron a las calles de Dakar para recibir a la selección, que recorrió la ciudad en un autobús descapotable alzando el trofeo. Los jugadores fueron homenajeados en el palacio presidencial, y el país festejó lo que parecía ser una consagración definitiva.
Sin embargo, la historia dio un giro inesperado. El 17 de marzo, el Comité de Apelación de la CAF atendió el reclamo de Marruecos, revirtiendo la decisión inicial y declarando a Senegal como perdedor por incomparecencia. El resultado se estableció oficialmente como un 3-0 a favor de los marroquíes.
Esta decisión se basó en los artículos 82 y 84 del reglamento de la Copa Africana de Naciones, que contempla la derrota de un equipo que abandona el campo sin la autorización del árbitro antes de que finalice el encuentro. La CAF consideró que la conducta de Senegal se enmarcaba dentro de esta normativa, a pesar de que el equipo regresó y completó el partido.
El debate jurídico se centra precisamente en este aspecto. Senegal argumenta que la salida fue temporal y que el partido se reanudó con la autoridad del árbitro, mientras que Marruecos defiende la aplicación del reglamento y sostiene que la conducta de su rival debía resultar en una derrota administrativa.
Senegal apeló al TAS el 25 de marzo en un intento por recuperar el título. La audiencia se llevó a cabo el 8 de octubre en Lausana, Suiza, con la participación de representantes de ambas federaciones y de la CAF. Después de más de cinco horas de deliberaciones, el tribunal decidió tomarse algunos días adicionales para analizar el caso, y se espera un fallo entre el 18 y el 22 de octubre.
Mientras tanto, Broos, entrenador belga que ganó el título africano en 2017 con Camerún, dejó clara su posición sobre el tema. ‘Lo único que puedo decir es que la CAF demuestra que no hay consistencia en sus decisiones. Es muy doloroso para Senegal perder esa Copa. Pero hay una regla, el artículo 83, o algo así… Entonces, hay una regla. Si dejás el campo, está terminado, es el final.
‘Por qué no lo hicieron antes, por qué esperaron dos meses’, cuestionó Broos, ahora al frente de Sudáfrica. Aprovechó además para criticar las demoras de la CAF en otro fallo que afectó a su selección. ‘Sí, es muy doloroso. Pero ni siquiera había que esperar una queja de Marruecos, había que mostrar el reglamento y decidir la derrota de Senegal, porque hay una regla’.
‘ “Si abandonas el campo de juego, perdés por incomparecencia”, agregó en una entrevista mientras analizaba el caso. ‘En mi opinión, el asunto está zanjado y la copa pertenece a Marruecos’.
El fallo del TAS será crucial para resolver una disputa que cambió el resultado de una final en la que ya había un ganador en la cancha y un campeón reconocido por su afición. Hasta que se emita la resolución, Marruecos se mantiene como campeón según lo decidido por la CAF, mientras Senegal persigue la restitución oficial del título obtenido en enero.










