Este diagnóstico fue compartido por el economista Ricardo Arriazu y el analista político Sergio Berensztein en un encuentro organizado por la Cámara de Agentes de Bolsa. Durante la charla, que reunió a funcionarios gubernamentales y representantes de sociedades de bolsa, ambos abordaron la posibilidad de que continúe el “péndulo” ideológico que ha caracterizado a la Argentina en años recientes.
“El gran desafío argentino es cómo se convence a la gente de que no va a ser nuevamente estafada. En total casualidad, la geopolítica y los cambios tecnológicos le están ofreciendo al argentino una oportunidad única”, comenzó Arriazu. Para él, la combinación de estabilidad macroeconómica, el desarrollo de Vaca Muerta, el potencial minero, las mejoras en el sector agropecuario y los cambios en el contexto geopolítico mundial colocan a la Argentina ante una oportunidad histórica.
“En el camino ocurrieron eventos a corto plazo. El clima, la cosecha récord, la guerra en Medio Oriente que elevó el precio del petróleo, y los acuerdos con Estados Unidos y la Unión Europea. Pero lo crucial es si Argentina volverá al péndulo o no. Y no hablo de elecciones, sino de las políticas que se implementarán. Si no aprovechamos esta oportunidad, será como siempre: un fracaso”, agregó.
El valor del dólar fue otro tema discutido durante la jornada. Aunque algunos sectores económicos se ven perjudicados por un tipo de cambio históricamente bajo, Arriazu recordó que la economía argentina está dolarizada y los precios se mueven en función del dólar. “Si sube el dólar, se acelera la inflación”, afirmó.
“No sé si el dólar está en equilibrio, pero hay otros indicadores que sí lo están. Tuvimos un superávit comercial de 10.500 millones de dólares el año pasado y ahora estimo que alcanzará los 28.000 millones este año. Además, tenemos un superávit de cuenta corriente de 10.000 millones de dólares. ¿Confían en el Gobierno? ¿En la economía en su totalidad? Si el Banco Central no comprara dólares para sus reservas, el dólar se desplomaría. Nadie sabe cuál es el valor de equilibrio, algunas empresas lo sufren, pero el Gobierno no puede hacer nada más que mantener este equilibrio. Eso sin contar que aún no han ingresado 140.000 millones de dólares del RIGI. La Argentina pide devaluar el dólar como si el petiso pidiera devaluar el metro; lo que realmente debe bajar es el costo argentino, cosa que nunca hemos hecho”, enfatizó.
Por esta razón, destacó que en Argentina “cuando la gente tiene miedo compra dólares”, no pesos. El rol del Gobierno no debería agravar este problema, sino transmitir la confianza de que “no se estafará a la gente”. Esto también explica por qué el país tiene el segundo riesgo país más alto de América Latina, a pesar de contar con sólidos fundamentos macroeconómicos en la actualidad. “La gente tiene desconfianza”, concluyó.
Berensztein centró su análisis en el panorama electoral y evaluó que el Gobierno llega a estas elecciones desgastado tras casi tres años de mandato, aunque aún cuenta con una posición competitiva. Al compararlo con situaciones pasadas, mencionó que la aprobación actual es similar a la de Mauricio Macri en agosto de 2018 (“A partir de ahí comenzó el desbarranco”, recordó), mientras que Alberto Fernández ya estaba “en un descenso directo”.
De cara a las próximas elecciones, indicó que no existe un opositor definido, pero La Libertad Avanza no lograría ganar en primera vuelta. “Esto no quiere decir que no pueda volver a alcanzar el umbral del 40%”, acotó. En este sentido, el analista consideró que la sociedad ha demostrado una notable tolerancia al ajuste y que los niveles de conflictividad son bajos, aunque la mayoría “no comprende la transformación que estamos viviendo” en relación con el potencial energético.
“Hoy, la mayoría de los gobernadores enfrenta mayores problemas fiscales y financieros, pero son personas austeras y razonables. Hasta Axel Kicillof ha cumplido con todas sus obligaciones. Apoyan lo que hace el Gobierno, ya sea con sus votos en el Congreso o mostrando afinidad con algunas políticas, aunque no hay una polarización tan extrema como se podría imaginar a nivel nacional. Y eso que La Libertad Avanza no gobierna en ninguna provincia, pero ha habido un cambio hacia una gobernabilidad más razonable. Existe un subsuelo de riqueza, pero la única manera de explotarlo es con seguridad jurídica, estabilidad macroeconómica y reglas del juego claras. Esto vuelve a la Argentina un país más viable”, finalizó.










