La audiencia de imputación se desarrolló en el Centro de Justicia Penal de Rosario, donde Vázquez fue formalmente acusado de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, agravado por el uso de arma de fuego, en carácter de coautor y en grado de consumado. También se le imputó tenencia ilegítima de un arma de fuego de uso civil, como autor, y robo de vehículo dejado en la vía pública, en carácter de autor y en grado de consumado.
El juez de Primera Instancia, Fernando Postma, aceptó la acusación y determinó que Vázquez permanezca en prisión efectiva hasta el 13 de marzo de 2027.
Los fiscales de la Unidad Especial en Violencias Altamente Lesivas, Agustina Eiris, Patricio Saldutti e Ignacio Hueso, señalaron que Vázquez, junto con A.Z. y A.V., quienes ya están imputados, así como otras dos personas no identificadas, habría participado en el asesinato de Attardo y Bracamonte en la noche del 9 de noviembre de 2024. Este ataque tuvo lugar en Boulevard Avellaneda y Reconquista, alrededor de las 21:44, cuando las víctimas regresaban de un partido de fútbol.
La investigación indica que los acusados utilizaron diversos vehículos para efectuar múltiples disparos que resultaron en la muerte de Bracamonte y Attardo.
Además, se le atribuyó a Vázquez la tenencia ilegal de un arma de fuego y el robo de una moto que se presume fue utilizada en el ataque.
El asesinato de Bracamonte y Attardo ocurrió después de la derrota del equipo de fútbol Rosario Central ante San Lorenzo en el estadio Gigante de Arroyito. Los dos hombres subieron a su camioneta tras el partido sin advertir que un automóvil los seguía. Al llegar a una calle oscura, dos personas descendieron del vehículo y abrieron fuego contra ellos, propinándoles al menos 11 disparos.
La escena se llenó de disparos y gritos, dejando el asfalto ensangrentado. El líder de la barra durante casi 30 años había sido asesinado, generando temor por posibles represalias durante la semana siguiente.
Este temor se relaciona con las palabras del propio Bracamonte, quien había expresado su preocupación acerca de lo que podría suceder en Rosario si él llegaba a ser asesinado, tras 29 intentos previos: “Si me matan la ciudad se incendia. Los Menores se quieren quedar con parte de la ciudad.”










